En la Unidad de Lipedema del Hospital Universitario Sanitas La Zarzuela te ofrecemos una valoración especializada y un abordaje integral del lipedema, una enfermedad crónica del tejido graso que afecta casi exclusivamente a mujeres y que a menudo está infradiagnosticada. No se trata de una “falta de voluntad” ni de no cuidarse: es una patología real que necesita un diagnóstico y un tratamiento específico, y que nuestro equipo de profesionales médicos puede ayudarte a identificar.
La Unidad de Lipedema está integrada dentro del Servicio de Cirugía Plástica y Reparadora del Hospital La Zarzuela y cuenta con un equipo médico especializado en el diagnóstico y tratamiento de este tipo de patologías. Diseñamos un plan de tratamiento personalizado para cada paciente, que puede incluir distintas terapias y, cuando está indicado, cirugía de lipedema. Nuestro objetivo es aliviar el dolor, reducir la inflamación, mejorar la movilidad y ayudar a mejorar la calidad de vida de nuestras pacientes.
El lipedema es una enfermedad crónica caracterizada por una acumulación anómala y simétrica de grasa (principalmente en piernas y, en fases avanzadas, también en brazos) respetando pies y manos, que no responde de forma significativa a la dieta ni al ejercicio físico convencional.
No es fácil reconocer el lipedema por cuenta propia, ya que con frecuencia se confunde con obesidad, celulitis o grasa localizada.
A diferencia de la grasa común, el lipedema suele asociarse a síntomas muy concretos:
-Pubertad
-Embarazo
-Uso de anticonceptivos hormonales
-Menopausia
-Obesidad localizada
-Linfedema (edema de origen linfático predominante)
-Problemas venosos u otras causas de edema
En consulta valoramos síntomas, evolución, antecedentes familiares, exploración física y el patrón de distribución. Todo ello permite establecer el diagnóstico con precisión y planificar el tratamiento más adecuado.
Según la distribución anatómica de la grasa, el lipedema puede ser (clasificación de Schingale):
Según la gravedad con que afecte al tejido, el lipedema puede tener diferentes grados:

El tratamiento del lipedema requiere un plan progresivo, adaptado al estadio y a la sintomatología de cada paciente.
-Prendas de compresión terapéutica
-Drenaje linfático manual especializado
-Ejercicio adaptado de bajo impacto (para mejorar movilidad y control inflamatorio)
-Cuidados de la piel y, en algunos casos, tratamientos farmacológicos coadyuvantes
Diagnóstico confirmado mediante evaluación clínica especializada.
Sintomatología que compromete significativamente la calidad de vida.
Respuesta insuficiente a tratamientos conservadores bien instaurados.
Estado de salud compatible con procedimiento quirúrgico electivo
La cirugía de lipedema tiene un objetivo terapéutico y funcional: eliminar el tejido adiposo patológico, mejorar la movilidad y aliviar síntomas como dolor, pesadez e inflamación.
La liposucción asistida por agua (Water-Assisted Liposuction, WAL) permite extraer el tejido graso enfermo mediante un chorro de agua presurizado, con especial atención a la protección de las estructuras linfáticas y vasculares, un aspecto relevante en una patología relacionada con el sistema linfático.
El plan quirúrgico es individualizado, priorizando las zonas más sintomáticas. En casos extensos, el tratamiento puede realizarse por fases para favorecer una recuperación más segura.
Anestesia general o regional (según extensión)
Duración aproximada: 2–4 horas
Régimen: ambulatorio o ingreso 24–48 horas
Recuperación inicial: 48–72 horas
Período de recuperación laboral: 7–14 días (según actividad)
Resultados visibles progresivos: 3–6 meses
Previo a la cirugía:
Estudio preoperatorio y analítica
Valoración anestésica
Revisión de medicación y suplementos
Organización del postoperatorio: prenda compresiva, apoyo en casa, drenaje linfático manual
Pautas de hábitos saludables y preparación para una recuperación estable
Reposo relativo inicial y control del dolor (habitualmente moderado)
Inflamación, hematomas y, ocasionalmente, alteraciones temporales de la sensibilidad, que se resuelven progresivamente
Uso continuo de prenda de compresión para controlar el edema y favorecer la adaptación del tejido
Deambulación precoz (caminar) según pauta médica, evitando esfuerzos intensos.
Reincorporación laboral entre 7 y 14 días.
Ejercicio progresivo, de bajo impacto, con sentido común y supervisión médica.
Dado que el lipedema es una patología crónica, el seguimiento médico es una parte esencial del tratamiento. Permite evaluar la evolución del tejido, ajustar las pautas de compresión y acompañar a la paciente en una recuperación segura y estable.
El lipedema suele acompañarse de dolor, sensibilidad, hinchazón y facilidad para la aparición de hematomas, además de una distribución típica (piernas y/o brazos), que no responde igual que la grasa común a la dieta y el ejercicio.
La confirmación se realiza siempre mediante una valoración clínica especializada.
En la mayoría de las pacientes, la cirugía reduce significativamente el dolor y la pesadez, aunque el grado de mejoría depende del estadio del lipedema, las zonas tratadas y el seguimiento posterior.
Depende de la extensión, la seguridad de la paciente y el criterio médico.
En lipedemas amplios suele recomendarse un tratamiento por fases.
El resultado es progresivo. Los cambios comienzan a notarse desde el primer mes, aunque la evolución completa suele apreciarse entre tres y seis meses, según la inflamación y la adaptación del tejido.
En la mayoría de los casos, sí. La prenda compresiva ayuda a controlar el edema y favorece la correcta adaptación del tejido.
Con frecuencia se recomienda drenaje linfático manual como apoyo en el postoperatorio, especialmente al inicio, para controlar la inflamación y mejorar el confort. La pauta se adapta a la evolución de cada paciente.
La cirugía elimina el tejido graso patológico de las zonas tratadas, que no suele reaparecer. Sin embargo, el lipedema es una condición crónica que puede progresar en zonas no intervenidas, por lo que el mantenimiento (hábitos saludables, uso de compresión cuando se indica y control inflamatorio) es esencial para la evolución a largo plazo.
El precio varía según el número de zonas, la extensión y si el tratamiento se plantea en una o varias fases. Tras la valoración en consulta, recibirás un plan de tratamiento personalizado y un presupuesto ajustado a tu caso. Pide tu cita y te informamos.
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