Hospital Universitario La Zarzuela Madrid

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ESPECIALIDADES MÉDICAS ADULTAS Y PEDIÁTRICAS.

Hiperplasia prostática benigna (HPB)

Contenido validado por: Dra. María Beatriz Martínez Cuadrado

Hiperplasia prost�tica benigna (HPB)

La HPB (hiperplasia prostática benigna) es una patología bastante frecuente en los hombres a partir de cierta edad.

En la Unidad de Urología del Hospital Universitario La Zarzuela contamos con un equipo médico especializado en el diagnóstico y tratamiento de la hiperplasia benigna de próstata.

¿Qué es la hiperplasia prostática benigna (HPB)?

La hiperplasia prostática benigna se produce cuando la próstata, la pequeña glándula que ayuda a producir el semen y está justamente debajo de la vejiga, aumenta significativamente su tamaño (en casos extremos puede llegar a superar tres o cuatro veces su tamaño normal).

Tal y como su nombre indica, es benigna (no produce cáncer y tampoco aumenta el riesgo de desarrollarlo), aunque sí que hay que tener cuidado, especialmente ante ciertos síntomas.

Síntomas del agrandamiento de próstata

  • Necesidad de orinar con frecuencia o urgencia (especialmente de noche).
  • Goteo tras la micción.
  • Incapacidad de vaciar completamente la vejiga.
  • Dificultad para empezar a orinar, con un chorro débil y de menor calibre cuando se consigue.

Otros síntomas menos frecuentes:

  • Sangre en la orina.
  • No poder orinar (esto implicaría buscar ayuda médica inmediata).
  • Infección en las vías urinarias.

Aunque estos síntomas son habituales en el HPB, también cabe la posibilidad de que no aparezcan a pesar de tener la próstata agrandada. Lo cierto es que no hay un patrón exacto, pues a veces pueden ir empeorando lentamente, mientras que en otros casos no varían y hasta es posible que mejoren con el tiempo.

Causas del HPB

  • La edad es la causa más habitual (son contadas las veces en las que los síntomas se presentan antes de los 40 años).
  • Alteraciones en el equilibrio de las hormonas sexuales masculinas.
  • Estrechamiento de la uretra (el conducto que lleva la orina desde la vejiga hasta el exterior del cuerpo).
  • Antecedentes familiares (sobre todo si los síntomas han aparecido antes de los 60 años).
  • El estilo de vida también juega un papel muy importante. El ejercicio frecuente puede evitar este problema, mientras que la falta de este y la obesidad elevan el riesgo.
  • Condiciones como enfermedades cardiacas o diabetes podrían llegar a influir.
  • Cicatrices en el cuello de la vejiga por alguna cirugía previa.

Cómo se diagnostica el HPB

La hiperplasia benigna de próstata se diagnostica a través de varias pruebas. Para empezar, lo habitual es que el especialista le haga al paciente algunas preguntas acerca de sus síntomas. A continuación, se lleva a cabo un examen médico que suele constar de:

  • Análisis de orina. Muestra de orina revisada por el laboratorio con el objetivo de determinar si existe una enfermedad u otros problemas que provoquen los mismos síntomas que la HPB.
  • Análisis de sangre. Para mostrar si el paciente tiene algún problema renal.
  • Examen digital del recto. El profesional médico introduce un dedo en el recto para comprobar si la próstata está agrandada.

Tras esto se suelen realizar otras pruebas como:

  • Prueba del flujo urinario.
  • Diario de vaciado de 24 horas.
  • Análisis de sangre para el antígeno prostático específico.
  • Prueba de volumen residual posterior al vaciado.

Si se considera que el problema es más complejo, también puede que se soliciten estas pruebas:

  • Biopsia de la próstata.
  • Cistoscopia.
  • Ecografía transrectal.
  • Estudios urodinámicos y de flujo-presión.

Qué tratamiento recomiendan los profesionales 

El tratamiento escogido por el profesional médico dependerá en gran medida tanto de la gravedad de los síntomas como de la forma en la que estos afectan la vida del paciente.

Cambios en el estilo de vida

Cuando se trata de un caso leve, puede bastar con introducir ciertos cambios en la vida del paciente, como evitar consumir alcohol y estimulantes, las comidas copiosas y ciertos fármacos que podrían estar perjudicando.

Tratamiento farmacológico

Si los síntomas son más graves, es frecuente recurrir al tratamiento farmacológico. Concretamente, medicamentos que puedan relajar ciertos músculos de la salida de la vejiga y de la próstata con el objetivo de mejorar el flujo de orina.

Tratamiento quirúrgico

Ante síntomas que revistan mayor gravedad o si los medicamentos no han resultado efectivos, existe otra opción: la cirugía.

Generalmente se recomienda si existen:

  • Repetidas infecciones o retenciones de orina.
  • Formación de divertículos o cálculos vesicales de gran tamaño.
  • Sangre en la orina de forma recurrente.
  • Cuando la calidad de vida del paciente se ve afectada por sus hábitos urinarios.

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